La técnica del sandblast o arena a presión consiste en la limpieza de una superficie por medio de un abrasivo granulado expulsado por aire comprimido a través de una boquilla, con esto se logra remover óxido, la escama de laminación o cualquier otro tipo de recubrimiento.

Existen diversos equipos para ser más efectivas esta técnica, chéquelas:

Boquillas: estas se seleccionan de acuerdo a la capacidad de salida del compresor, sirven para acelerar el abrasivo hasta alcanzar una fuerza de corte altamente efectiva. Es importante que cambie la boquilla cuando esta desgastada en 1/16 pulgadas (1,5 mm), porque esto puede provocar que desperdicie aire y la productividad de sus procesos podrían ser afectados.

Manguera de sandblast: esta debe ser por lo menos cuatro veces el diámetro del orificio de la boquilla. Tal principio se aplica a líneas de aire de hasta 100 pies. Es importante considerar que el aire fluye mejor  en tramos cortos, con la menor cantidad de curvas en la manguera evitará  perder presión.

Filtros: sirve para separar la humedad y secador de aire con el fin de eliminar tapones de abrasivos provocados por agua en la línea de aire.

Máquina de sandblasting: son ideales las que tienen capacidad de abrasivo de 20 a 30 minutos, de arenado sostenido, también debe escogerse de acuerdo al compresor y su boquilla. Consulte la asesoría de un experto para tener el equipo adecuado.

Válvula dosificadora: su diseño tiene como objetivo generar un flujo uniforme y constante. Con una válvula dosificadora podrá hacer ajustes más precisos.